viernes, 21 de octubre de 2016

Louis 1856, Barcelona

Ya conocía la Fábrica Moritz, pero su oferta gastronómica se ha renovado mucho de la mano de Jordi Vilà. Me apetece mucho conocer este restaurante retromoderno (homenaje a Philippe Regol), esta alta brasserie.
El local es maravilloso, en los bajos de la fábrica, con la piedra vista y diseño de Jean Nouvel.
Las mesas están muy bien separadas. Manteles individuales y servilletas de lino (¿por qué no mantel entero?) y fabulosas copas.
La idea es recuperar recetas francesas de principios del XX, con cierta vanguardia, y también recordar el viaje de Louis Moritz desde Alemania a Barcelona en 1856. ¡Ah! Y darle protagonismo a la sala, que eso me encanta. La carta es variada y ofrece muchas opciones para compartir. En cuanto a vinos hay una carta no muy larga pero además se puede pedir todo lo que se sirve en el bistrot de vinos. Ahora bien, sería bueno una carta que recogiera todas las opciones. Escogí una copa del curioso Alvar de Dios Aciano 2014 (D.O. Toro), otra del fantástico L'Infernal Fons Clar 2013 (D.O.C. Priorat) y acabé con un muy buen dulce, Ca'Rugate La Perlara (Recioto di Soave DOCG).
Comí:
-Gougère de parmesano (rico)
-La anchoa de Jordi (realmente es pimiento, uno esperaría otra cosa, no sé...)
-Teja de macadamia con polvo de tomate y escabeche (agradable)
-Pâté en croûte de pato y su foie (servido con una ensalada y un chutney, exquisitez donde las haya, iría cada semana a probarlo)
-Agnolotti de cerdo ibérico asado en atadillo con queso parmesano, crema de ricotta trufada y consomé de rabo de buey (plato inolvidable por sus partes y por el todo, la pasta es espectacular, la crema increíble y el consomé de otro mundo, nunca un guiso de rabo de toro me supo tan bueno como ese tazón)
-Calamar relleno de calamar y papada de cerdo, salsa de curry verde de albahaca, verduras verdes, arroz basmati y ensalada de mango verde, cítricos y menta (otro acierto, muy equilibrado, quizá un punto de picante en la salsa redondearía el conjunto)
-Naranja mecánica rellena de cítricos, flor de azahar y crema de almendras (conseguido, muy fresco y sabroso)
El magnífico café, y una magdalena de la casa, cerraron la comida.
El personal se mostró amable y eficaz.
Pagué 70 € muy a gusto. Se puede comer por menos pues las raciones son grandes.
Solo puedo decir que me fascinó, muy buen gusto en todos los ámbitos.. Mucho trabajo en cocina y en sala para poder sacar este nivel a las mesas. Me quito el sombrero.
Encontré lo que buscaba y un poco más, perfecto pues.
Un proyecto tan sólido como los muros que lo sostienen.

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