martes, 13 de junio de 2017

Petritegi, Astigarraga (Gipuzkoa)

Comer en una sidrería es una experiencia bien saludable, y en un viaje de grupo a Gipuzkoa se torna imprescindible. Esta parece una de las más interesantes.
El local está pensado para multitudes, la sidra a txotx y el olor a honestidad protagonizan la tarde. Madera, piedra y tradición.
Ningún lujo en la puesta en escena.
Se había escogido previamente el menú habitual de sidrería. Diré que la sidra puede tomarse directamente de la barrica, más recomendable, o embotellada. Está magnífica.
Comimos:
-Chorizo a la sidra (sabroso)
-Tortilla de bacalao (gran punto y bastante sabor, mejor de lo esperado)
-Cola de merluza (bien tratada, excepcional textura)
-Txuleta (probé dos de ellas, carne aceptable y servida correctamente)
-Queso y membrillo (agradable)
-Nueces, tejas y cigarrillos (me gustaron especialmente los cigarrillos)
No hay café.
El personal se mostró muy amable.
Pagamos unos 30 € por persona.
Un monumento a lo clásico, a lo territorial y a la vida en general, eso es este establecimiento. Toda la tradición puesta a servicio de que el comensal disfrute, un ejemplo de actitud.
Claro que hay productos mejores y cocinas más distinguidas, pero no son esta forma de entender la vida.
Solo hay que saber lo que se viene a buscar y seguro que se encuentra.

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