La aguzadera, Valdepeñas (Ciudad Real)

Dicen de este que es uno de los restaurantes de carretera más fiables. Había que comprobarlo.
La parada está bien indicada, se accede con facilidad.
El local es muy amplio, está destinado a eventos.
El salón principal es clásico y cómodo.
Mesas con manteles de otro tiempo, pero bien vestidas.
La carta ofrece especialidades manchegas y algún guiño a la actualidad. También había un menú del día. No tomamos vino.
Comimos:
-Aperitivo (buen queso de la zona y almendras fritas, se agradece al llegar)
-Crema de queso con cebolla confitada (agradable)
En ese momento se sirvió un gran pan con excelente aceite de oliva virgen extra, Valdenvero Coupage.
-Ajoblanco con granizado de airén (algo amargo y muy intenso pero empeorado por la textura terrosa, guarnición anodina)
-Cabrito lechal frito con ajos y vino blanco (el plato que deseaba comer en un sitio así, tradición y honestidad, delicia)
-Tejas (de cortesía, correctas)
El café no estuvo mal.
El personal se mostró atento.
Pagamos 33 € por persona.
Los platos clásicos salen bien rematados de esa cocina. El resto no tanto.
Se pretende nobleza y, a su manera, se encuentra. Nada mal pues.
La verdad es que parece una buena idea parar aquí. No va a cambiarte la vida, pero te va a restaurar (y de eso se trata todo esto).

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