Ir al contenido principal

Ikigai, Madrid

Por fin podía conocer una de las propuestas que más me atraían en los últimos meses. Vamos allá.
Local céntrico, austero y con protagonismo para la barra. Unas pinturas con motivos japoneses anuncian lo que viene.
Nos apostamos en la barra, desnuda, con servilletas de papel y copas correctas.
Aquí se practica una personal cocina japonesa con guiños españoles y franceses, y en la que se explora en la maduración de pescados, en el uso de algas, en el punto del arroz... Hay carta y un menú degustación (47 €), por el que optamos. En lo enológico, carta muy corta y a precios algo elevados, pero con cierto interés. Optamos por Marlborough Sounds 2018 (Marlborough, Nueva Zelanda), un sauvignon blanc aromático y fresco, y Emrich-Schönleber Lenz Riesling 2015 (Nahe, Alemania), estructurado y equilibrado.
Comimos:
-Callos japoneses (como aperitivo, sabrosos pero algo correosos)
-Tempura de ostras, ponzu, kimuchi, shichimi, cebolleta y daikon (impresionante fritura, crujiente por fuera y jugosa por dentro, tras eso se come el daikon con la salsa, excepcional preparación)
-Onsen Tamago (yema de huevo de pollita ligeramente cocida, salsa de callos, sal de chorizo y parietaria, de un solo bocado, muy delicado y goloso)
-Gyoza de sobrasada ibérica y setas shiitake, salsa ponzu brava (masa fina y relleno contundente, deliciosa)
-Tartar de toro con erizo y trufa (y capuchina, muy buen producto y mucho acierto en el aliño, intensidad y elegancia)
-Nigiri de lubina, beurre blanc y cecina (espléndido, graso, fresco y con unos matices realmente interesantes)
-Nigiri de atún con caballa curada y trufa (inusitada contundencia, otra vez contrastes pero otra vez mucho tino en el conjunto final)
-Nigiri de o-toro con aguacate (cremoso y con sabores bien marcados, un placer)
-Nigiri de sardina a la brasa y tomate confitado (quizá el mejor, de nuevo tremenda fuerza del pescado y mucha complejidad)
-Nigiri de pez mantequilla con miso dulce flambeado (el miso aquí hace de potenciador del sabor, muy agradable)
-Nigiri de vieira, foie y huevo hilado (algo dulce, pero evidente combinación satisfactoria)
-Temaki de atún picante (alga crujiente y relleno apasionante, de los mejores que recuerdo)
-Mochi tempurizado de té verde (rico, buena técnica)
Café mejorable para acabar.
El personal se mostró amable y cercano.
Pagamos 64 € por persona.
Yong Wu Nagahira ha conseguido encontrar su camino y este le va a llevar muy lejos. El éxito de este itamae parece seguro, y eso es una gran alegría.
Criterio, técnica y creatividad se unen para hacer de esta casa un fijo para cualquier amante de la cocina japonesa, o de la cocina en general.
Una cocina inteligente, de sabores nítidos y de armonías atrevidas que te hace salir con una sonrisa del restaurante.
Diferente. Mejor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nova Devimar, L'Ampolla (Tarragona)

Escogí este restaurante , que en realidad es la sala de degustación de una depuradora de marisco , para una cena informal. La terraza, situada en el propio paseo marítimo de la ciudad, es agradable. La presencia de mosquitos es habitual así que te proveen de repelente. Manteles individuales, servilletas de papel y copas nefastas. Ningún lujo, pero sí distancia entre mesas. La carta, muy amplia y apetecible, ofrece principalmente marisco, pescado y arroces . Al mediodía hay menús degustación. En lo enológico, carta corta, alguna referencia interesante y precios comedidos. Escogí un Rimarts Reserva 24 (D.O. Cava), que me encantó. Cenamos (pido perdón por algunas de las fotos): - Ostra rizada del Delta (buen producto, intensas dentro de su potencial) -Carpaccio de gamba roja (para comerte decenas, muy correcto) - Chapadillo de anguila (acompañado de un ligero alioli, una absoluta maravilla, enormes sabor y textura) - Canyuts o navajas (este marisco es especialmente sa...

Desayuno en Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, Canfranc (Huesca)

Un hotel fabuloso en un edificio idílico, eso es este establecimiento. Las habitaciones y la atención están a un nivel muy alto. El resultado es que se disfruta muy especialmente. Probé su buena coctelería , pero quería destacar aquí el desayuno. Un bufé dulce y salado apetecible y cuidado, acompañado además de preparaciones calientes hechas al momento. Entre las opciones, las obvias de cualquier hotel de categoría y algunas otras propias de la zona en la que se encuentra. Buenas impresiones. El precio de la habitación Deluxe Superior con desayuno incluido para dos anduvo por los 250 €. Un lujo que darse alguna vez...

Regma, Santander

Un helado después de cenar en los sitios de costa es ya una tradición. Y en Santander la tradición del helado es Regma . El jaspeado de moka es el más famoso y está exquisito, también el jaspeado escocés, que además lleva whisky. Los conos se coronan con la bola más grande jamás vista y valen 2,20 €. Un regalo. Producto artesano y de calidad en una heladería diferente, con pocos sabores y que ni siquiera los muestra al cliente. Diferente pero mejor. Imprescindible visita.