sábado, 21 de diciembre de 2013

Samarkanda, Madrid

Viaje rapidísimo a Madrid pero las mismas ganas de comer bien de siempre, eso sí.
La situación de este restaurante, en la estación de Atocha, es inmejorable para estos casos. Allá vamos.
Decoración que busca ser étnica, algo trasnochada a mi juicio.
Sensación de comodidad.
Mesas bien vestidas, copas muy mejorables.
La carta ofrece casi lo que uno espera de estos sitios, poco riesgo y mucho lugar común. En lo enológico se aprecia algo más de aventura, bebimos Tilenus Roble 2009 (D.O. Bierzo), sabroso, y Hécula Monastrell 2009 (D.O. Yecla), sorprendente, complejo y armonioso.
Comimos:
-Aperitivo (lo he dicho y lo repito, los dulces no se deben poner de aperitivo)
-Virutas de foie con manzana (correcto)
-Steak tartare (los hay mucho mejores pero cumple)
-Tarta de queso con helado de mango (es inadmisible que el helado llegue así, la tarta tampoco estaba a la altura)
El café no mejoró la sensación general.
No pagué yo, ese día había descuento en los platos de carta por ser domingo. Calculo que la factura anduvo por los 35 € por persona, excesivo.
Es obvio que en Madrid se puede (y se debe) comer mejor por ese dinero. Ahora bien, su emplazamiento y su nivel hacen de este restaurante una interesante opción.
Imagino que volveré...

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