viernes, 12 de junio de 2015

Aimia, Lleida

Le tenía ganas a este restaurante. Veamos.
Local bonito, actual e informal.
Mesas con camino de mesa y magníficas copas Riedel.
Cocina de mercado con ciertos toques de creatividad. Al ser sábado se ofrecían menús de 20 y 35 € y carta, que fue lo que escogimos. Carta de vinos bastante interesante de la que elegí un sabroso y elegante Ritme 2013 (D.O.Q. Priorat). Por cierto, agua de las filtradas y agradable, ya es hora de que se imponga.
Comimos:
-Nem de pollo al curry, mezclum y manzana (fresco y bien hecho, sobresaliente la mayonesa con curry que le acompaña)
-Carpaccio de pulpo con crema de patata y alioli de azafrán (enésima reinterpretación de este plato, sí, pero exquisito esta vez)
-Bikini de jamón, mozzarella y trufa (no es como el original pero está bueno)
-Calamar asado con salsa de fino y aceite de tinta (buenos puré y salsas, pero producto principal mejorable)
-Steak tartar de ternera con manzana verde (no se da a probar con lo cual llegó muy leve en cuanto a picante, bien hecho pese a ello)
-Chocolate por un tubo (por lo visto el tubo se perdió en una revisión del postre pero mantuvo el nombre, no está al nivel de lo salado)
Buen café para acabar.
El personal se mostró atento, pediría algo más de decisión a la hora de aconsejar.
La cuenta ascendió a unos correctos 35 € por persona.
Positiva sensación global. Nada que emocione, eso sí, pero buena mano y ganas de hacer bien las cosas. Un poco más de riesgo, puesto que el criterio del cocinero se intuye en esos platos, haría que este restaurante alcanzara más altas.
Parece buena idea comer en este restaurante, no hay duda.

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