sábado, 24 de diciembre de 2016

Cook Fiction, Huesca

Me hablan de un nuevo bar interesante en Huesca, así que aprovecho la visita para probarlo.
Local pequeño e incómodo. Mesas altas y barras.
Servilletas de papel y copas mejorables.
Carta muy ecléctica y apetecible. La idea es compartir las raciones, económicas y cortas. Los vinos se anuncian en pizarra, optamos por un Garnacha Centenaria 2014 (D.O. Campo de Borja), que siempre es una buena idea, y un Particular 2014 (D.O. Cariñena), que no me apasionó.
Llega lo sólido:
-Vieira en salmuera (con huevas y un buen aceite, muy delicado)
-Pulpo con pepino y kimchi (equilibrado, me gustó el kimchi base en la preparación)
-Gyozas de longaniza (algo toscas, pero ricas)
-Nuestro steak tartar (acabado con un soplete en mesa que derrite una mantequilla, curioso pero nada especial)
-Bao de cerdo especiado (masa correosa pero agradable relleno)
-Entrécula thai (uno de los bocados de la noche, muy bien hecho, carne excelente y una buena salsa a la que yo añadiría picante)
-Callos de ternera (anodinos, esperaba más)
-Arroz con leche (las croquetas en las que se presenta están demasiado secas, pero la leche es impresionante)
-Esponjoso de chocolate negro con toffee y helado (agradable postre)
El café cumplió.
El personal es desigual pero voluntarioso.
Pagamos 22 € por persona. Bien.
Aplaudo especialmente el concepto y las ganas. Un poco más de valentía en los platos elevaría la sensación final, pero se ven maneras.
Habrá que seguirle la pista.

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