domingo, 18 de diciembre de 2016

Tatau Bistró, Huesca (III)

De nuevo Tatau, de nuevo ganas...
Nada ha cambiado, la mudanza se retrasa, así que no me detendré en descripciones.
Esta vez tocó barra.
Los vinos por copas van cambiando, probamos el fantástico Ànima Negra ÀN/2 2014 (V.T. Mallorca), el divertido MMM 2014 (D.O. Jumilla), el voluminoso Parcela 5 2011 (D.O.Ca. Rioja) y el gran Leonor Palo Cortado (D.O. Jeréz-Xérès-Sherry).
Cenamos:
-Patatas bravas (las tienen, ahora sí, imbatibles)
-Suquet de bogavante (espectacular intensidad del fondo, gran punto del marisco y un conjunto maravilloso)
-Lechecillas de ternasco (con chalota en varias preparaciones, impresionante textura de la pieza, platazo)
-Cochinillo crujiente y meloso (esta vez con acelga y un raviolo de la misma con queso azul, también así es un éxito pero creo que lo sobraba tostado)
-Honey bunny (algo anodino, el helado de miel y la gelatina de amaretto elevan el postre)
-Torrija (como siempre tremenda)
El café, de La Pantera, es magnífico.
El personal anduvo amable y voluntarioso.
Pagamos 35 € por persona.
Nada nuevo que añadir, aunque en cada visita veo esta casa más afinada, más redonda.
Ya tengo ganas de volver, ya sea en este local o en el nuevo.
Adelante.

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