Lillas Pastia, Huesca (IV)

Vuelta a un grande.
Todo sigue en el mismo sitio.
Esta vez nos encontramos con un menú llamado "Trufa y Blecua" (50 €) que incluía preparaciones con trufa y vino. Optamos por él. Bebimos Viñas del Vero Crianza 2016 (D.O. Somontano), cumplidor, y una copa de Blecua 2009 (D.O. Somontano), siempre elegante.
Comimos:
-Aperitivo (aceitunas con Martini, aceitunas esferificadas y macarons de mantequilla trufada, bien)
-Capuccino de trufa y cebolla (delicadísima preparación que sobresale por sabor y textura)
-Cardo, salsa de almendra y anguila (hubiera preferido una buena salsa tradicional de almendra, esta tenía poco sabor)
-Raviolis de queso Los Meleses, trufa y jugo de setas (me gusta el concepto y la ejecución, esperaba un jugo más potente)
-Merluza con pil pil de trufa (impresionante textura del pescado y rica salsa, entiendo menos almeja y tomate)
-Cochinillo confitado y frito (algo anodino, bien frito)
-Panna cotta, chocolate y trufa (espectacular postre, mucho protagonismo de la trufa y gran armonía entre las partes)
Correcto café final.
El personal se mostró amable y atento.
Pagamos 53 € por persona.
Creo que este menú no es el mejor que he probado en este restaurante, lo que no impide que siga estando a muy buena altura. Ahora bien, se deben reducir esos altibajos.
Carmelo Bosque sigue siendo un referente, de él y de su equipo depende que eso sea así en el futuro.

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