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Abantal, Sevilla

¿Qué me lleva a un restaurante? Las recomendaciones de guías y especialistas, el tipo de cocina que me apetece en cada momento, algún producto que desee probar... A este en particular me llevaron las buenas críticas que tiene su chef, Julio Fernández.
Está algo apartado del centro, pero se puede ir andando. La sala es acogedora, decoración actual y limpia, con buena distancia entre mesas.
Mantelería de hilo y magníficas copas.
Se ofrece carta y varios menús degustación. Escogimos el de siete platos, al precio de 55 € más IVA (de nuevo, esta irregularidad de no incluir el impuesto en el precio, incomprensible).
En lo enológico, carta amplia y variada a precios algo elevados. Mi intención era un tinto andaluz, así que opté por un Fuente Reina 2006 (Vino Tinto de la Tierra de la Sierra Norte de Sevilla), amable, bastante agradable.
Pudimos probar:
-Crema de ajoblanco malagueño con orejones y ciruelas pasas (gran comienzo, un aperitivo muy interesante, y eso que creo que una comida no debe empezar con dulce)
-Lomo de atún rojo salvaje de almadraba macerado con cerezas al jerez (de otro mundo, uno de esos platos superiores, gran presentación y mejor sabor)
-Terrina de hígado de pato fresco sobre compota de zanahorias y naranjas con caramelo de cabernet sauvignon (el foie, ese producto del que se puede sacar lo mejor y lo peor, estuvo aquí a un nivel altísimo)
-Fideuá de chocos en su tinta con caballas marinadas (me gusta este tipo de platos en los menús, buen producto y bien ejecutado)
-Ventresca de atún rojo de almadraba con puré de patas, polvo de marisco y verduras (la guarnición me gustó menos pero el atún, ¡ay, el atún!, hace que te replantees el sentido de la vida)
-Paletilla de chivo con estofado de peras y queso de cabra (me sorprendió gratamente, muy bueno, además armonizaba extraordinariamente con el vino)
-Degustación de quesos y sus guarniciones (a destacar un oveja en manteca de la zona y un Rey Silo, también alguno no tan afinado)
-Bizcocho borracho de chocolate con espuma de vainilla y naranja (espectacular presentación en una copa volcada, sabroso sin empalagar, un disfrute)
Tras todo esto, un buen café.
El personal fue muy amable y diligente, accedió a nuestros deseos en lo referente al menú y nos entregó un papel con el mismo al finalizar. También el chef salió a saludar y preguntar, cosa que agradezco.
La cuenta final, unos 70 € por persona.
Como ya esperaba, un gran restaurante. Grande en productos y en creatividad, grande en servicio y en placer obtenido. Es difícil comparar un local con otro, pero está claro que éste está a gran nivel y que merece sus reconocimientos.
Un chef joven que ha llegado lejos y que, imagino, lo hará más y un menú de los de pasarlo bien, sin demasiados envoltorios, con protagonismo de la materia prima. ¿Suficientes atractivos? Para mí sí.

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