Nova Devimar, L'Ampolla (Tarragona)

Escogí este restaurante, que en realidad es la sala de degustación de una depuradora de marisco, para una cena informal.
La terraza, situada en el propio paseo marítimo de la ciudad, es agradable. La presencia de mosquitos es habitual así que te proveen de repelente.
Manteles individuales, servilletas de papel y copas nefastas. Ningún lujo, pero sí distancia entre mesas.
La carta, muy amplia y apetecible, ofrece principalmente marisco, pescado y arroces. Al mediodía hay menús degustación. En lo enológico, carta corta, alguna referencia interesante y precios comedidos. Escogí un Rimarts Reserva 24 (D.O. Cava), que me encantó.
Cenamos (pido perdón por algunas de las fotos):
-Ostra rizada del Delta (buen producto, intensas dentro de su potencial)
-Carpaccio de gamba roja (para comerte decenas, muy correcto)
-Chapadillo de anguila (acompañado de un ligero alioli, una absoluta maravilla, enormes sabor y textura)
-Canyuts o navajas (este marisco es especialmente sabroso en esta zona y estas en particular me parecieron exquisitas)
-Tellinas (nada especial, aceitosas)
-Helado de arroz (casero, devolví el primero por estar lleno de hielo, el segundo estaba mejor pero es fallido en cuanto a textura y potencia)
Con el anodino café se sirvió un bizcocho de yogur, ambos cortesía de la casa.
El personal anduvo amable y atento.
Pagamos unos 30 € por persona.
Más luces que sombras pues. El producto manda en un sitio como este y esa es su mayor virtud.
No es este un sitio para esperar la excelencia y la creatividad, pero me parece muy adecuado en cuanto a precio y calidad.
Dignidad y honestidad.
Disfruté mucho en esa terraza. Espero volver pronto.

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