Miyama, Madrid

Necesitaba urgentemente comida japonesa así que dirigí mis pasos hacia este restaurante de la calle Flor Baja.
Sala típica de restaurante japonés, pido sentarme en la barra. Desde ahí puede ver a los cocineros en acción, eso sí es un lujo.
Servilleta de tela, copa correcta.
Ofrece carta y varios menús, el pescado crudo es protagonista, pero no está solo. No era día de locuras, ya llegarán, así que elegí el Menú Sashimi de 23 €  (uno de sus menús del día).
Bebí una copa de Basa 2011 (D.O. Rueda), fresco y aromático.
Vamos allá:
-Atún con soja clara (sí, amigos, un aperitivo que ya está a otro nivel)
-Sopa de miso (como la de todos los menús japoneses pero en bueno, en muy bueno)
-Tempura (delicada, especialmente interesante el langostino)
-Ensalada de pepino y algas (refrescante)
-Sashimi (muy buen producto y muy buena técnica, todo excepcional, quizá especialmente la caballa)
-Helado de sésamo negro (delicioso)
Tras esto, un buen café.
El personal fue especialmente agradable y capaz.
En fin, un absoluto placer a precio moderado. La calidad de lo servido hace que esta comida sea barata, pagué 27 €.
El hecho de poder ver en directo el arte de los cuchillos y los pescados es un valor añadido a la experiencia. ¡Vaya profesional es ese sushiman!
Me quedé con las ganas de probar más cosas, volveré, todo tenía buena pinta, todo. Recomiendo vivamente este menú en particular, así se deberían hacer las cosas.

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