Cebrián, Zaragoza

Me dicen que las hamburguesas buenas de Zaragoza se hacen en este local del centro. Veamos.
Estética retro americana, algo frío todo (incluso la temperatura).
Mesas demasiado juntas con manteles de papel. También serán de papel los platos, y eso sí que no me gusta.
La carta se centra en hamburguesas, bocadillos y ensaladas. Apetece.
Bebimos agua, pero vinos y cervezas llaman poco la atención.
Llega la comida:
-Calamares bravos (correctos, en esta ciudad hay sitios mejores para comer esta tapa)
-Hamburguesa provenzal (carne de calidad, adolecía de falta de intensidad de un buen queso azul o de una buena mostaza, estaba buena pese a todo)
No tomamos postre ni café.
Servicio mejorable.
La cuenta ascendió a 11 € por persona. Algo elevado, quizá...
Entiendo su fama, pero esperaba un punto más de emoción.
Me quedé con ganas de probar alguna otra, supongo que alguna vez volveré pero tampoco se va a convertir en un fijo en mis visitas a Zaragoza.


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