Michelin 2016

Otra vez la lluvia de estrellas, otra vez la tacañería de la guía roja para con este país, otra vez la alegría que va por barrios...
Incoherencia y arbitrariedad vuelven a presidir el resultado final, lo esperado.
De los premiados celebro especialmente la estrella del madrileño Lúa, un restaurante al que tengo especial cariño y que intentaré visitar este año próximo, y la segunda de Zaranda, que conocí en Madrid en el local que ahora ocupa Lúa. Curioso círculo.
Madrid es el caso más sangrante, el nivel no se representa en absoluto.
Me alegro especialmente por todos los galardonados, espero que aumenten sus beneficios y que les sirva para asumir riesgos en cocina.
Las guías mueren lentamente, la Repsol parece muerta aunque ella no lo sepa, y esta falta de criterio no va a ser lo que los salve.
Vaya tema.

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