Miami Can Pons, Sant Carles de la Ràpita (Tarragona)

Para cenar, producto.
Elegí este restaurante, templo del pescado y del marisco locales y frescos, para aquella cena. Situado en un hotel a pocos metros del mar. Comimos en una terraza cubierta, hacía mal día.
Mesas demasiado juntas. Copas adecuadas.
La carta está centrada en producto de la lonja de pescado local, arroces y poco más. Hay también menús. Nos decantamos por degustar distintas raciones.
En el apartado enológico, carta más larga de lo esperado, mucho vino local. Me quedé con Primicia Fermentado en Barrica 2009 (D.O. Terra Alta), nada especial, pero agradable.
Llega la cena:
-Navajas a la plancha (del Delta del Ebro, pequeñitas pero muy sabrosas)
-Chipirones (puntillas más bien, enharinadas y bien fritas, correctas)
-Anguila en salsa (¡ay, amigos! Esto sí que es una delicia, una de verdad, un producto que me apasiona tratado de manera tradicional y con muy buen tino)
-Langostinos de Sant Carles a la plancha (producto de primera bien tratado, placer)
-Biscuit de almendra con chocolate caliente (helado demasiado duro pero el conjunto era aceptable)
Y tras esto, un café mejorable.
El servicio fue amable y atento. El responsable fue muy simpático, da gusto ver gente así, con ganas.
La cuenta ascendió a unos 35 € por persona.
En fin, un buen sitio para probar los productos del mar frescos y bien tratados. En estas zonas costeras muchos sitios se parecen así que hay que tener más cuidado, todos no son iguales. En éste se trabaja bien y se está a gusto.
Dejemos la creatividad para otros, aquí hay calidad y eso nunca será poco.

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