Orellana Perdiz, La Carolina (Jaén)

Se hacía la hora de comer, había que buscar un restaurante. La carretera da alegrías y tristezas. Entre la búsqueda y el azar acabamos llegando a este establecimiento.
Por fuera no llamaba la atención, por dentro tampoco.
Local feo y con decoración anacrónica.
Mantel de tela, copas pésimas.
Había menú del día, pero optamos por la carta. Amplia oferta en caza y producto de la zona. Pedí una copa de vino y se me sirvió un D.O. Valdepeñas indefinido (no tenía ningún interés, esa es la verdad).
Comimos:
-Pipirrana (aperitivo, nada especial)
-Paté de perdiz (la vedette de la casa, producto que se consume hasta en La Zarzuela, delicioso)
-Berenjena frita con miel (le faltaba un punto de crujiente pero lo cierto es que estaba buenísima)
-Migas con faisán (bien el ave pero no me gustaron las migas, húmedas y excesivamente grasas)
-Venado guisado con patatas (hasta las patatas fritas estaban exquisitas, guiso clásico muy bien ejecutado)
Los postres no apetecían y acabamos la comida con un muy prescindible café.
Solo un camarero, muy poco académico, se ocupa de la sala, inadmisible.
Pagamos 26 €, quizá demasiado.
La caza me gusta y no es fácil encontrar una buena cocina de la misma. Aquí la tradición y el producto consiguen buenos platos. Ahora bien, local y servicio no están a la altura.
Es este, pues, un sitio en el que se puede parar pero unas revisiones le harían mucho bien.

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