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Pajarita, Madrid

Buscaba una cena informal y divertida por el centro de Madrid y escogí este restaurante.
Local pequeño y actual. Cocina vista y mucha madera.
Hay mesas altas en la entrada y bajas en el interior. Sensación de incomodidad.
No hay manteles y las servilletas son de papel. Copas mediocres.
La carta ofrece una atractiva propuesta, que puede recordar a cocinas como la mexicana o la gallega pero pasadas por un tamiz de creatividad. Las raciones son pequeñas pero adecuadas para compartir. En lo enológico también presenta una curiosa selección a precios amables. Opté por un Bailarina 2014 (D.O. Vinos de Madrid), un vino equilibrado y muy interesante.
Cenamos:
-Padón popper (pimientos de Padrón rellenos de crema de mejillón, bien sabrosos)
-Baozi de cactus (rellenos de crema de nopal y aguacate y con crema de hibisco, delicia pura, para comerte una decena)
-Bombitas de camarón (salteados en curry, con causa limeña y crema de aguacate, quizá lo menos destacable de la cena, correcto)
-Pulparepas (arepas con pulpo a la gallega y su patata dentro, de nuevo para repetir y repetir, textura muy lograda)
-Macarons mejicanos (con pollo en mole poblano y cochinita pibil, quizá demasiado dulces, pero lo cierto es que el bocado es muy agradable)
-Coruñés a 53 (buey gallego con mostaza de pimientos de Padrón, muy buena salsa para un gran producto perfectamente tratado)
-Megagominolas de peras al vino (gelatina de pera especiada y salsa de vino, realmente exquisito)
-Papa Francisco (mousse de chocolate negro con bizcocho micro de cacao y avellana, fabuloso postre para amantes del chocolate)
Aceptable café Illy para acabar.
El personal se mostró amable y dispuesto.
La cuenta marcó unos intachables 24 € por persona.
Ver proyectos como este me llena de esperanza. Es posible dar de comer bien, divertido y a buenos precios, claro que es posible. Lo que comimos, y también esos platos del menú del día que veo en redes, muestran que aquí se consigue.
Esta cocina, con Ricardo Andrade al frente, pide a gritos espacio para desarrollarse, espero que lo consiga y no pierda nunca esta esencia.
La fusión bien entendida es alegría y de aquí te vas contento.
Especialmente recomendable.

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