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Los piratas del Sablón, Llanes (Asturias)

A veces uno ha de salirse de su zona de confort, de los espacios que controla. Eso hice yo yendo a este vivero de marisco reconvertido en restaurante.
El local es modesto e incómodo y dispone de una terraza ganada a la roca. Comimos en ella y disfrutamos de la vista.
Mesas demasiado próximas entre sí (especialmente con vecinos maleducados), manteles de papel y pésimos útiles.
Obviamente aquí se come marisco cocido o a la plancha, aunque también la carta contiene arroces y otras preparaciones. Escogimos la Parrillada de marisco para cuatro personas (95 €, éramos tres) y se nos permitió algún pequeño cambio. Se puede observar cómo escogen el género de los viveros.
Bebimos la correcta sidra Trabanco, donde fueres...
Llega el festín:
-Percebes (de lo mejor que comimos, pequeños pero muy sabrosos)
-Almejas a la plancha (japónicas, bastante agradables)
-Navajas a la plancha (también pequeñas, buen punto, exquisitas)
-Nécoras (finas e intensas a la vez)
-Zamburiñas (realmente volandeiras, muy gustosas, quizá demasiado hechas)
-Bogavante (delicioso, como no puede ser de otra manera)
-Centollo (muy buenas las patas, algo menos el cuerpo)
-Buey de mar (demasiado tosco para mi gusto)
-Cabrales (nada especial)
Probé también el aceptable arroz con leche de mi acompañante.
El café, mejorable, cerró la comida.
El servicio fue lamentable, pero eso también era previsible.
Pagamos 36 € por persona, el precio es amable.
En fin, marisco de menor calibre o de calidad inferior pero en abundancia y sin dejarte la paga extraordinaria.
Le faltan tantas cosas que no sabría por donde empezar, pero el manejo de cocciones y plancha parece ajustado.
Cumple con lo prometido.

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