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Kirei Las Cortes, Madrid (II)

Vuelta a este gran restaurante.
Todo sigue igual, así que vamos a lo importante...
Esta vez elaboramos, con mucha amabilidad y colaboración por parte del equipo, un menú degustación a base preparaciones incluídas en carta y alguna sorpresa. En lo enológico opté por Louro 2016 (D.O. Valdeorras), un godello espectacular.
Juan Quirós al frente de la barra de sushi, toda una garantía.
Comimos:
-Gunkan de toro picante (de aperitivo, sin preámbulo alguno, gran bocado)
-Ensalada ebi (realmente langostinos rebozados con panko con tonkatsu, buena técnica, muy rico)
-Ankimo (foie de rape escabechado con daikon, cebolleta y ponzu, me encantó el resultado de este valiente ensamblaje)
-Usuzukuri de rodaballo a feira (el lomo y la ventresca servidos por separado para notar la diferencia de grasa y con un aliño que realza el pescado, la parte cercana a las agallas frita y en nigiri con un leve toque de shichimi togarashi, plato descomunal y que define esta cocina, para levantarse y aplaudir)
-Tartar de atún picante (con un curioso matiz de aceite de sésamo, exquisitez)
-Dim sum de langostino y bambú con salsa ponzu (sabrosos, bien hecho)
-Dim sum de calamares y bacalao al curry con chutney de mango (muy delicados)
-Nigiri de pez mantequilla con trufa (un gran clásico, una gran alegría)
-Nigiri de vieira con sal de chorizo (una combinación que ya he ensalzado por aquí, esta vez en un nigiri triunfador)
-Futomaki de anguila (muy correcto)
-Nigiri de huevo frito de codorniz con trufa (otro de los imprescindibles del grupo, muy bueno)
-Mochis (de helados de turrón de Jijona y de mango, muy logrados, postre adecuado para esta casa)
El café estuvo a buena altura.
El personal fue especialmente amable y diligente.
Pagamos 54 € por persona.
Este restaurante le da sopas con hondas a muchos de los que podrían compararse con él por cocina y precio. Tanto la vez que lo visité en septiembre como esta no había mucha gente, ¿en qué estamos pensando?
La cocina de Kabuki a precio amable y en el centro de Madrid, prácticamente no se me ocurre nada más apetecible.
Juan Quirós y el resto de un grupo joven y capacitado al servicio del placer del comensal. Técnica y sabor, lo de siempre.
¡Por muchos años!




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