Casa Lafu, Madrid

Madrid, hora intempestiva, cena curiosa.
Elegí este restaurante por horario y posibilidades. Y sobre todo por su autenticidad.
Local espacioso y con decoración oriental clásica y no estridente. Me asignaron una mesa en la planta baja, parece mejor la primera.
Mesas con manteles de tela pero servilletas de papel. Copas mediocres.
La carta ofrece gran número de opciones con el denominador común de la tradición sichuanesa y de otras regiones chinas. El huo guo es su especialidad, pero no opté por dicho plato en esta ocasión. En cuanto a vinos, carta corta y desigual y precios algo elevados. Bebí Las retamas del regajal 2014 (D.O. Vinos de Madrid), que siempre cumple.
Cené:
-Crujiente de raíz de loto (un plato de esos que disfrutas de verdad, maravillosa textura de la raíz de loto, gran sabor de la panceta, mucho chile y ajo, inconmensurable)
-Sartén sichuanesa (la pedí con sepia, piel de tofu, setas e intestino de ternera, la hubiera querido algo más picante pero no supe hacerme entender, muy sabrosa y sugerente)
-Jiaozi tradicional a la plancha (de cerdo y gambas, muy ricos)
Chupito de Kao Liang Chiew cortesía de la casa.
El personal se mostró amable y simpático pero la barrera idiomática es a veces insalvable.
Pagué 46 €, pero con lo pedido podrían haber cenado dos personas.
Pues sí, obtuve lo buscado, buena cocina china y sabores bien marcados. Parece que este local es uno de esos valores seguros en cuanto a probar platos de verdad.
En esa cocina se ve muy buena mano, entran ganas de seguir probando.
Habrá que volver.

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