Este es un restaurante de producto con hechuras modernas situado en el centro de Zaragoza. Veamos qué tal.
Local con mínima decoración, madera y tonos anaranjados.
Mesas desnudas, servilletas de tela y buenas copas.
La carne madurada es la especialidad de la casa, pero además de eso hay pescados y algunas preparaciones para esperar a las brasas. En cuanto a vinos, carta muy interesante a precios adecuados. Probé Jose Gil Viñedos en Labastida 2024 (D.O.Ca. Rioja), complejo y frutal, Guímaro Finca Meixeman 2023 (D.O. Ribeira Sacra), fino y sabroso, y Erdener Treppchen Riesling Spätlese Albert Schwaab 1997 (Erden/Mosela), equilibrado e interesante.
Comimos:
-Steak tartare (con tono de pimiento rojo, potente y rico)
-Mollejas de ternera a la parrilla (una delicia, jugosas y muy bien hechas)
-Txuleta de vaca vieja Klandestina, Europa (magnífica chuleta servida en un punto óptimo, un placer absoluto)
-Pimiento del piquillo de Lodosa (media ración, exquisitos)
-Patatas fritas (crujientes, buenas)
-Tarta de queso (con un punto de queso azul, mejor textura que sabor)
Correcto café final.
El personal se mostró amable y muy capaz, teniendo el detalle de alguna invitación.
Pagamos unos 83 € por persona.
La calidad de la materia prima, el buen uso de brasas, el conocimiento de puntos y productos y, muy especialmente, el trato al cliente me dejaron muy buenas sensaciones.
Gente joven con formación y ganas. Una alegría.
Un sitio a tener en cuenta.
Un restaurante donde disfrutar.
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