Me apetecía muchísimo probar este famoso puesto de salchichas en el centro de Viena. Y aquí estamos.
La cola suele ser importante, especialmente a la salida de óperas, conciertos y demás espectáculos culturales.
Yo probé la seppreziner, que junto con la käsekrainer, son las estrellas de la casa. Sabrosa, con paprika ligeramente picante y con textura firme.
Esplendorosa.
El pan cumple.
Para beber, Ottakringer Lager, suave cerveza local.
Pagamos unos 8 € por persona.
Posiblemente la mejor comida callejera de mi vida.
Ojalá tener cerca estas salchichas...
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