Está en el pueblo de Sant Climent, a 3 km. de Maó, y no es fácil de encontrar.
-Chipirones con habitas, ajos tiernos y lascas de queso parmesano (reconozco que me sorprende el queso, pero el resultado era agradable)


-Arroz meloso de conejo y atún fresco (le hice caso a Matoses y pedí este arroz, sublime en punto y sabor, un verdadero espectáculo)
-Helado de amaretto (casero, de calidad, muy sabroso)
El café que cerró la comida es mejorable.
El servicio se mostró amable y atento.
La cuenta ascendió a unos 45 € por persona. De nuevo, el IVA no está incluído, incomprensible.
Y ya está todo dicho, una casa donde se trabaja bien, así lo atestiguan esos arroces, un buen restaurante. Pienso que deberían profundizar en la comodidad de la sala y en detalles como copas, cafés... La comida en sí merece buenos comentarios.
En este país se comen más arroces malos que buenos, de ahí que éste sea excelso, de obligatorio pedido. El resto de platos merece la pena también. Un sitio recomendable.
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