Es molí de foc, Sant Climent (Islas Baleares)

Seguimos con la maravillosa isla de Menorca, la visita de ese día era un restaurante de esos a los que les tengo ganas, arroces y sorpresas, veamos.
Está en el pueblo de Sant Climent, a 3 km. de Maó, y no es fácil de encontrar.

A pie de calle y en lo que debió ser una vieja casa se abre una sala bonita, con decoración tradicional y cuadros de artistas locales. Mesas bien preparadas, copas pésimas y calor.

La carta ofrece cocina tradicional renovada y arroces, especialidad de la casa. En lo enológico, carta variada y nutrida, con mucha referencia balear y canaria. Me quedé con un Iamontanum Viogner 2010 (V.T. Illa de Menorca), vino de novísima creación y que me pareció digno de elogio. Antes de eso, probé la excelente cerveza que se elabora en la casa de manera artesanal, Grahame Pearce. Una pena no haberme podido llevar alguna botella pues sólo había de barril.

Vayamos con los platos:

-Chipirones con habitas, ajos tiernos y lascas de queso parmesano (reconozco que me sorprende el queso, pero el resultado era agradable)


-Arroz meloso de conejo y atún fresco (le hice caso a Matoses y pedí este arroz, sublime en punto y sabor, un verdadero espectáculo)



-Helado de amaretto (casero, de calidad, muy sabroso)


El café que cerró la comida es mejorable.


El servicio se mostró amable y atento.


La cuenta ascendió a unos 45 € por persona. De nuevo, el IVA no está incluído, incomprensible.


Y ya está todo dicho, una casa donde se trabaja bien, así lo atestiguan esos arroces, un buen restaurante. Pienso que deberían profundizar en la comodidad de la sala y en detalles como copas, cafés... La comida en sí merece buenos comentarios.


En este país se comen más arroces malos que buenos, de ahí que éste sea excelso, de obligatorio pedido. El resto de platos merece la pena también. Un sitio recomendable.

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