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Las Torres, Huesca

Un día especial, momentos que celebrar y la mejor compañía requieren un marco digno, ¿no? El elegido fue este restaurante oscense y claro, uno tiene ganas de disfrutar.
El local, tras la puerta señorial, es bonito aunque algo deslavazado. Unos biombos (que a mi pareja le encantaron) separan los espacios. Mesas quizá demasiado juntas y bien preparadas.
Se ofrece cocina de producto, de la zona y toques creativos. Existe, además de la carta, un menú degustación a 59'40 €, por el que optamos.
En la parte líquida, carta de vinos no muy larga y centrada en vinos aragoneses y de regiones limítrofes a precios contenidos. Escogí un vino del que no disponían, motivo por el cual ofrecieron otro al mismo precio, Señorío de Andión 2001 (D.O. Navarra), y acertaron, estuvo a la altura de los acontecimientos, muy redondo. Con los postres me acompañó un Disznòkò Tokaji Aszù 5 Puttonyos 2001 (Tokaj-hegyalja, Hungría), un absoluto espectáculo.
Sin más preámbulos, vayamos con los manjares:
-Aperitivos (mojito, changurro, brandada de bacalao y una esfera de anchoa, algas y wasabi, algo anodinos los dos primeros y exquisitos los segundos, les acompañaban panes muy conseguidos)
-Ensaladilla (buenas texturas, verduras crudas o al dente, atún marinado y mayonesa en espuma, un acierto)
-Cigalas a la sal (buen producto, uno de esos placeres de la vida)
-Rabo de cerdo con cocochas y salsa de pimentón (un plato de otra galaxia, inconmensurable, no será fácil de superar)

-Cardo con foie y salsa de mostaza (el plato original lleva alcachofas, modificadas tras nuestra petición, combinación de alto nivel)
-Merluza con bombón de verduras y alcaparrón de Ballobar (bueno sin emocionar)
-Solomillo de ternera y costilla de ciervo con puré de manzana (no entiendo que se sirvan juntas pero ambas carnes de calidad, el puré delicioso)
-Lácteos aragoneses (preparaciones con varios quesos, pero lo sublime es la sopa de zanahoria, gran prepostre)
-Chocolate con buñuelos (bueno, pero me gustaría más de desayuno que de postre)
Unos cuidados petit-fours y unos buenos cafés culminaron la cena.
El servicio fue correcto y amable, intentando que estuviéramos bien en todo momento.
La cuenta ascendió a los 78 € por persona y sí, eso es mucho, pero me lo pasé muy bien. Así funciona esto.
Digamos que en este menú hay casi de todo, producto excelso, creatividad, bonitas presentaciones, alguna sombra y digna puesta en escena. Es un sitio para bolsillos despreocupados o para homenajes premeditados.
Suelo medir los restaurantes por nivel de disfrute y aquí fue alto. Costó su precio, es cierto, pero los detalles y el saber hacer se pagan en todos los ámbitos, también en éste que nos ocupa.

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