Un par de barras madrileñas

Barras para cenas informales era la idea. Cerca de algún concierto interesante, el lugar. Muy rápidamente voy a contar un par de experiencias.
El primer elegido fue un conocido, El cisne azul, el templo setero de la capital.
Es un bar al que nunca entrarías de no saber su fama y capacidad, pero lo degustado rara vez defrauda.
-Trompetas de la muerte (con huevo frito, para romperlo y amalgamar el conjunto, exquisito)
No es barato, las setas y unas cervezas casi rondan los 20 €.
Al día siguiente opté por El barril de Argüelles donde el marisco es protagonista. Como no era día de grandes homenajes me decanté por:
-Mojama (media ración, tremenda, gran producto, con buen aceite para agregar a gusto)
-Tortillitas de camarones (media ración, realmente deliciosas pese a no ser las mejores que he probado, repetiría sin dudarlo hoy mismo)
La teja es cortesía de la casa, se agradece el detalle.
Con un par de cañas bien tiradas, algo más de 20 €.
Y esto es lo que tiene Madrid, muchas buenas barras donde degustar grandes productos repartidas por toda la ciudad. ¡Qué placer!

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