Loft Café, Granada

Reconozco que el nombre no me invitaba a a conocerlo, pero su recomendación explícita acabó por convencerme. Buscaba un sitio mínimamente creativo en una plaza difícil como es Granada y allá que fuimos.
Local bonito y acogedor, intenta ser un pequeño jardín urbano. Aire informal.
Mesas pequeñas, manteles y servilletas de papel.
Ofrece muchísimas opciones, carta de restaurante, tapas, pinchos... Optamos por las tapas o raciones. Para beber, cañas de San Miguel perfectamente tiradas. ¡Qué diferencia entre estas cañas y la mayoría de las que se consumen! Con el postre bebí una copa del siempre buen dulce Alvear 1927 (D.O. Montilla-Moriles).
Cenamos:
-Gazpacho (aperitivo, correcto)
-Croquetas (cuatro de rabo de toro y cuatro de jamón, muy bien hechas todas, algo mejores las de rabo todavía)
-Cazuelita de jamón ibérico, foie, huevo campero y patatas (productos de calidad, conjunto muy agradable)
-Chuletillas de cordero empanadas (carne sonrosada, perfecta de punto, una absoluta delicia, para comerte una fuente de ellas)
-Secreto ibérico a la parrilla de carbón (mi única pega es que la pieza era muy pequeña, patatas demasiado saladas)
-Tarta de chocolate (nada especial)
Los cafés, agradables, fueron cortesía de la casa.
Nos atendió un camarero experimentado y capaz como pocos, un ejemplo.
La cuenta ascendió a 22 € por persona, algún precio me pareció un poco alto.
Lo que yo pediría es que la carta fuera algo más personal, más granadina, más curiosa, pero ciertamente todo lo que probamos estaba bien hecho. En la sala se ve profesionalidad, eso siempre es mucho.
Me gustaría ir más veces a este sitio y probar más platos de esa carta, buena sensación es esa.

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