Cal Campaner, Roses (Girona)

Descubrir Cal Campaner fue una gran alegría hace ahora casi cinco años, lo conté entonces.
El sitio sigue igual, quizá ahora parezca más restaurante que entonces. O quizá sea mi percepción.
Lo importante es esa plancha, ese saber hacer y ese producto.
Manteles de papel que parece tela y copas mejorables.
La carta es lo que ofrece el mar y poco más. Y eso es mucho.
En lo referente a vinos ha habido mucha mejoría. Me quedé con un L'equilibrista Xarel·lo 2012 (D.O. Catalunya), que es un vino magnífico, especialmente expresivo.
Cenamos:
-Anchoas (caseras, realmente buenas)
-Sepias (maravilloso bocado, y eso que algunas ya eran un poco grandes)
-Canyuts (esas navajas del Delta del Ebro que ya he contado por aquí que me encantan, sabrosísimas)
-Gambas (rojas como la buena política, no hay palabras para describirlas, probablemente las mejores que haya comido)
-Tarta de queso y frutos rojos (esperaba más, no sé por qué)
El personal se mostró correcto. Quizá un poco más de amabilidad...
El precio fue de 33 € por persona, adecuado.
En estos platos siempre hay grandes alegrías.
Como parece obligada la comparación con Rafa's diré que las anchoas me gustaron menos y las gambas más que allí. Quede claro que no me suelen gustar estas rivalidades y que la plancha y la conversación de Rafa me apetecen más todavía.
Estamos ante uno de esos sitios que merecen ser eternos, al que quiero volver una y otra vez. Cal Campaner es también un estilo de vida, que dure...



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