Rocambolesc, Girona

No me podía ir de Girona sin conocer la heladería de Jordi Roca, una alegría para la vista y para el gusto. Si fuera niño creo que pediría ahí asilo nutricional.
La oferta es corta, sí, pero consigue enamorar.
Me decanté por el helado caliente, de coco además. La bola de helado se plancha entre dos panes dulces a modo de sándwich. Dentro puedes introducir alguno de los crujientes, yo elegí habas de cacao granuladas, galletas de chocolate y avellanas caramelizadas.
Decir que estaba bueno sería hacerlo de menos. Grandioso.
Costó unos 4 €, casi lo mismo que los helados malos.
Probé también el de mango en tarrina, maravilloso.
No sé, es de esos sitios a los que hay que ir...
Se supone que va a ser una franquicia, ojalá pongan una en cada esquina de España.

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