La panamericana, Madrid

Otra de las tendencias gastronómicas del momento es América Latina (Perú y México especialmente). En este restaurante se ofrecen esas cocinas y un toque de creatividad. Veamos.
Local estrello, no especialmente acogedor. Me asignaron una mesa alta con banqueta, no es lo ideal.
Caminos de mesa y nefastas copas.
La comida va por los caminos ya descritos. El vino está bastante descuidado, probé una copa de un indeterminado e intrascendente vino tinto con la carne. Antes de eso, el imprescindible pisco sour. Correcto, pero he probado mejores.
Llega la comida:
-Temaki de bienmesabe (buen bocado, la lechuga hace de alga, albahaca y cilantro predominan en el adobo)
-Bloody mary acapulqueño (se sirve como el cóctel, pero también es una especie de ceviche, curioso, agradables los langostinos)
-Parrilla caribeña (pieza de entraña a la parrilla, muy jugosa, con yuca y una deliciosa cebolla)
-Sushi dulce (con dulce de papaya, muy interesante, explosión de sabores en boca, quizá la textura del arroz algo gomosa)
El café no estuvo mal.
El servicio, muy irregular, está comandado por un camarero demasiado persuasivo. Este apartado merece revisión.
La cuenta ascendió a 48 €, excesivo.
Todo bien, nada maravilloso. Lo digo muchas veces, lo que falta es esa sensación, la que lo cambia todo. Y no llegó.
Hubo buenos platos, de eso no hay duda, pero también muchos detalles desatendidos. Y el precio tampoco ayuda a una mejor idea final.
Quizá con una vuelta de tuerca...

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