Yakitoro, Madrid

Tenía muchas ganas de conocer el nuevo espacio del televisivo Alberto Chicote. Hace muchos años de aquella visita a Nodo que tanto dejó en mí...
Local muy actual, pensado para agradar a mayorías. Me gusta, eh, que quede claro.
Nos tocó la mesa que bordea todo el local, no es el mejor sitio pero no había otro.
Sin manteles, útiles orientales y copas mejorables.
La carta es muy variada, se centra en las brochetas pero hay mucho más. Mucho toque asiático bien entendido.
Tras una de esas enormes y placenteras latas de Asahi opté por una botella de un fresco riesling alemán. No recuerdo el nombre, pero creo que solo había uno en carta. Es buena opción.
Llega lo bueno:
-Dados de berenjenas en tempura con miso rojo y pimentón (buena tempura y salsa para comer a kilos, primer acierto)
-Yakibocata de papada ibérica y pepino "David Chang" (abierto homenaje al coreano-americano, especialmente goloso, gran bocado)
-Patatas fritas en tempura con salsa de sésamo tostado (parece mentira que no estuvieran ya inventadas, deliciosas)
-Tuétano de ternera asado y caramelizado con lascas de atún seco (cuidado, estamos ante un platazo, ante una maravilla, ¡qué matices aporta el katsuobushi encima del tuétano!)
-Langostino con mayonesa de coco (no hay foto, muy buena salsa)
-Cordero marinado en yogur y hierbas, asado y bien tostado (algo seco, de poco interés)
-Helado de fresa y wasabi, crema de chocolate y galleta de jengibre (no acabo de ver lo acertado de la combinación)
-Helado de vainilla, aceite de oliva, jengibre y crackers de avellana (mejor que el anterior pero tampoco me satisfizo del todo)
No tomé café.
El personal anduvo algo irregular, pero suficientemente atento.
La cuenta ascendió a 35 € por persona, correcto.
Encontré lo que vine a buscar, cocina divertida, toques asiáticos y buen ambiente. La impresión fue buena, casi todo me gustó y veo esta cocina apta para muchos posibles comensales. Muy indicado, a mi juicio, para neófitos en temas orientales.
Me gustó también ver al propio Chicote ultimar salsas y presentaciones, además de compartir un rato con los clientes.
En fin, que me gustó, que volveré...

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