Quema, Zaragoza

Llegan ahora unas cuantas entradas sobre restaurantes de la capital aragonesa, el trabajo suele llevarme allí en estas épocas del año. He adelantado esta, me parece importante señalar que el local se ha inaugurado recientemente y está en rodaje. No quiero desubicar al lector y posible cliente.
Situado en el controvertido edificio del IAACC Pablo Serrano, es el nuevo proyecto del chef oscense Carmelo Bosque tras abandonar Paraninfo Flor.
Decoración muy actual, estilo nórdico-industrial (si es que eso fuera posible).
Mesas bien vestidas, copas mejorables.
Se ofrece  un único menú de 30 € más IVA (¡incluyan el impuesto de una vez!). El vino, un agradable Borsao Selección 2013 (D.O. Campo de Borja), está incluido. Existe la opción de pedir otras referencias.
Vamos allá:
-Canelón de parmesano, limón y albahaca (me gustó encontrar notas amargas, buen comienzo)
-Gambas en ceviche, puntas de triguero, rebozuelos y bechamel esponjosa (gran plato, intenso y equilibrado)
-Panceta en adobo oriental, larga cocción, anguila ahumada y ensalada de encurtidos (una de esas preparaciones que recordaré mucho tiempo, espectaculares punto y sabor, muchos matices)
-Pasión royal, pasión sorbete, manzana verde, keffir, hierbabuena y aceite de oliva (de nuevo acierto, interesante)
El café, correcto.
El personal se mostró muy amable.
La cuenta ascendió a 34 €. Adecuado.
Propongo que se puedan degustar más platos en medias raciones, pero el concepto me parece sensacional. Está claro que se busca una cocina contemporánea, del mundo, con contundencia en los sabores. Eso es lo que yo quiero y esa es la línea que deberían marcar.
Se nota muy buena mano en esa cocina.
Habrá que seguir de cerca este restaurante, las distinciones van a ir llegando.
Estoy ansioso por ver la evolución.

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