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Son de Mar, Benidorm (Alicante)

Otra vez Benidorm, otra vez amigos, otra vez disfrute...
Elegí este restaurante por su céntrica ubicación y por su oferta medianamente cuidada. Veamos.
Se nos asignó una mesa en la cristalera, hacía calor pero la brisa marina mejoraba la cuestión. Agradables vistas.
Mesas bien vestidas. Copas mediocres.
La carta es amplia y variada. Productos del mar y arroces predominan. En lo enológico muy poco a destacar, lugares comunes. Escogí un cumplidor Enrique Mendoza Chardonnay Joven 2016 (D.O. Alicante) y un voluminoso Monastrell By El Sequé 2015 (D.O. Alicante).
Comimos:
-Ajoblanco de espárrago (tras el consabido y nada interesante alioli un aceptable aperitivo)
-Quisquillas de Santa Pola (he comido mejores, la verdad)
-Rabas de calamar con alioli de lima (realmente una especie de orly, únicamente correctos)
-Mollejas de ternera con salsa de ostras y mostaza (bien, pero sobra timidez en el uso de aliños)
-Arroz negro con gambas y mejillones (buen punto y ración abundante, sin ser nada del otro mundo fue lo mejor de la comida)
-Coulant de chocolate con helado de caramelo (rico helado, aunque derretido, el coulant no me satisfizo)
-Torrija caramelizada con salsa de canela (tampoco pasará a ninguna lista personal de torrijas)
El café no elevó el nivel. Se sirvió un chupito de orujo cortesía de la casa.
El personal tampoco fue ejemplar, pero pasó el corte.
Pagamos unos 40 € por persona.
En fin, lo esperado. Un sitio que podría ser y no es. Pertenece al grupo empresarial más importante de la localidad, imagino que funcionará, eso sí. Es más confortable que otros, pero la comida no supone un salto cualitativo.
Mis recomendaciones serían búsqueda y selección de productos y valentía en puntos y sazones. Se debe.

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