El Campero, Barbate (Cádiz) (II)

Ay, amigos, ¡de nuevo en el templo!
El local ha sufrido una acertada remodelación, pero afecta más a bar que a sala. Esta sigue siendo noble y agradable.
Caminos de mesa de hilo y copas adecuadas.
La carta ofrece mucho y muy variado, mas yo vengo al atún rojo de almadraba. En cuanto a vinos, carta de cierto interés a precios algo altos. Escogí Fine Tempo 2015 (sin D.O., Zahara de la Sierra, Cádiz), una grata rareza.
Llega lo bueno:
-Gazpacho (fino)
-Carpaccio de paladar con sorbete de lima y albahaca (terriblemente bueno, mucho acierto con el aliño)
-Sashimi de ventresca (no se puede añadir nada a lo dicho ya, el mejor producto que jamás haya probado)
-Corazón a la plancha (mejor incluso de lo que lo recordaba, exquisitez)
-Morrillo a la plancha (la pieza más codiciada, la locura, una textura que se queda para siempre en tu cabeza)
-Piruleta de hueva de leche (también mejor que en la anterior visita, muy delicado)
-Mormo encebollao (el guiso perfecto, toda la pureza y todo el sabor, el resumen de un concepto y de una manera de entender la vida)
-Panel de queso y miel con helado de piñones (bastante rico)
El café estuvo a la altura.
El personal se mostró correcto.
Pagamos 68 € por persona. Bien.
La maravilla. El lugar al que ir.
Se ha profundizado en la idea de siempre y se ha hecho con criterio. El atún rojo de almadraba por encima de todo, y que sea la pieza la que elija la técnica.
Llevo varios días dudando entre todo lo probado sobre cual era el mejor plato y sigo sin decidirme. Placer máximo.
Me reafirmo, es obligatorio asistir al templo.

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