Swagat, Madrid

Me prodigo menos de lo que debería en restaurantes de cocina india. Escogí este establecimiento para atenuar mi culpa.
El local es agradable, aunque algo frío. Mucho colorido y ambiente de aquel país.
Mesas bien vestidas y cómodas.
La carta es amplia y ofrece una muestra de cocina de varias regiones indias. Para beber se ofrecen algunos vinos sin mucho interés, pero opté por Kingfisher y Cobra, las ligerísimas cervezas autóctonas.
Comí:
-Aperitivo (buenas salsas, de yogur, de chiles y de mango)
-Samosas (de patata y guisantes, sabrosas y bien hechas)
-Onion bhaji (cebolla frita con harina de garbanzos especiada, lo esperaba en forma de buñuelos, correcto)
-Cheese naan (una delicia, intenso sabor y buena textura)
-Lamb ghost Madrás (cordero en un un curry de verduras muy picante, pero muy picante, que me satisfizo)
-Kulfi (helado de pistachos, bastante curioso y rico)
Café para olvidar.
Al terminar se ofrecen semillas de hinojo y anís para mejorar la digestión.
El personal fue demasiado distante.
Pagué 36 € (con descuento del 30% de El tenedor).
Pues bien, lo cierto es que disfruté de la comida. Hay sabor, hay técnica y hay criterio. Quizá algo de esmero en presentaciones vendría bien.
Parece un sitio adecuado para acercarse a la gastronomía india, aunque esta puede alcanzar notas más altas.

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