Agarimo, Madrid

Madrid, octubre pasado, concierto y cena informal.

Escogí esta taberna atlántica para ello.

Local pequeño, blanco y con recuerdos marineros y gallegos.

Ocupé sitio en la barra desnuda. Copas mejorables y servilletas de papel. Vajilla de Sargadelos, eso sí.

La carta es corta y ofrece propuestas informales con lo marino como seña de identidad. En lo enológico, pocas opciones. Tomé una caña muy bien tirada y Ponte da Boga Godello 2021 (D.O. Ribeira Sacra), mineral y fresco.

Probé:

-Tiradito de lubina, gazpachuelo de piparra (rico, buien pescado, rebajaría la potencia del aliño)

-Brioche de calamares (goloso, usando la tinta como aderezo, muy bueno)


-Burger de merluza en salsa verde (buen producto, cambiaría el pan, que queda blando)

-Tarta de queso blanca (delicada, correcta)

Chupito de licor café cortesía de la casa.

El personal se mostró amable.

Pagué unos 40 €.

La sensación global fue positiva, pero alejadísima de las expectativas que algún artículo y diversas opiniones me habían generado.

Se ve un bar con propuesta, sí, pero en la exigente jungla madrileña no creo que destaque especialmente.

Más producto podría ser el camino.

Veremos.






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