Por fin las cuarta (y quizá final) de "The bear". Y sí, ha recuperado el pulso inicial.
La tercera se perdía en gritos, pero esta vuelve a centrarse en lo importante, en sentimientos.
Esta temporada va de provocar emociones en otros y, a la vez, va de corregir tu propio rumbo, de solventar o enjugar tus propios errores.
La familia, la de sangre o la elegida, es el hilo conductor de una temporada que funciona a todos los niveles y que hace recordar aquel comienzo maravilloso.
Siempre lo ha sido, de hecho.
Y por eso nos gusta.
El futuro siempre es otro, siempre es inesperado.
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