Situado en el piso de abajo de un local triestrellado y en un bonito parque vienés, este restaurante Bib Gourmand me pareció realmente interesante.
Local bonito, en tonos blancos y con vistas al río. Importante presencia de queso en los expositores, puesto que el edificio fue una lechería.
Mesas bien vestidas y copas adecuadas.
La carta ofrece especialidades austriacas refinadas y algún peaje internacional, además de los mencionados quesos. La oferta cambia por la noche. En lo enológico, opciones locales a precios severos. Bebimos una copa de Ingrid Groiss Grüner Veltliner 2025 (Weinviertel, Austria), que se etiqueta para el restaurante matriz y que me gustó mucho.
Comimos:
-Panes y mantequilla (con entidad propia, panes densos y sabrosos, incluido uno de morcilla y una mantequilla buenísima)
-Selección de quesos austriacos (buen nivel, complejos y satisfactorios)
-Tartar de ternera (con semillas de mostaza, alcaparras, chupetinhos y pan crujiente, carne espectacular y preciosa presentación, maravilloso)
-Sticks de pescado con grosellas (trucha tigre rebozada con una salsa muy curiosa y una ensalada de patata algo anodina)
-Goulash con pan enrollado (receta del restaurante matriz, una salsa esplendorosa pero carne algo seca)
-Tarta Esterházy (intenso sabor a almendra, muy rica)
Gran café final.
El personal, aunque irregular, estuvo amable.
Pagamos 68 € por persona.
Alta cocina y quesos afinados, servidos en un entorno relajado y a unos precios que no suponen exceso en una ciudad muy dada a ellos.
Me gustó mucho la frescura del sitio, la presentación de los platos y la materia prima, que se nota muy cuidada.
Id si podéis.
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