La película de Matt Johnson se centra en el verano crucial que Anthony Bourdain, con 19 años y sin rumbo fijo, pasó en Provincetown en 1975, lavando platos en un restaurante de mariscos, donde descubrió su vocación, la de ser cocinero.
No es un biopic al uso, pero sí retrata ese momento clave en la vida del mítico chef y divulgador.
Dominic Sessa encarna al protagonista y da en el clavo. El resto del reparto también está a buen nivel durante todo el metraje.
Quizá lo interesante es ver a la persona antes de convertirse en el personaje, pero la obra en sí parece de lo más normal.
Funciona, pero la figura pide mayor profundidad.
Tierna e interesante, eso sí.

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