Para llegar hay que seguir las indicaciones de la web pues no es fácil. Situado en un antiguo caserío que ya desde fuera da sensación de algo más, de confortabilidad.
La sala es amplia, lujosa y la terraza aumenta las buenas sensaciones.
Mesas espaciadas, mantelerías de hilo y buenas copas.
En la carta se ofrece cocina actual con base y productos de la tierra con con aires refinados. Se puede elegir entre esa propia carta y un menú llamado "Un paseo gastronómico por Menorca" (35 € sin IVA). Escogimos este último y aunque solicitamos algún cambio no se satisfizo la petición.
Son también famosos por su nutrida bodega y así queda claro en la carta, extensa e interesante. Me quedé con un 12 Volts 2009 (V.T. Mallorca) y me encantó, equilibrado, pulido y con mucho carácter.
Comimos:

-Copa de berenjena, espuma de patata y migas de llonganiça (sublime, para comer un barril, buen juego de texturas y saboreres)
-Croqueta de queso de Mahón con mermelada de pimiento (bien hecha, agradable)
Se sirvió también una delicadísima mantequilla y un gran aceite local para acompañar al correcto pan.
-Pequeña ensalada de mozzarela de búfala, pesto y verdes (el pesto intenta unir elementos sin conseguirlo del todo, pero está buena)
-Tosta de verduras escalibadas y jamón ibérico (impecable factura para un plato que ofrece más sabor que sorpresa)
-Atún rojo de Menorca con rollito de ponzu (buen punto del pescado, aunque algo frío en el interior, las guarniciones orientales presentaban luces y sombras, un plato fallido)
-Tarta de manzana cocida al momento con helado de cuajada y salsa Calvados (tarta y salsa espectaculares, pero el helado presentaba unos desagradables cristales, inaceptable)
Tras todo esto, un estupendo café y unos apropiados petit-fours. Agradezco mucho unos petit-fours para acabar bien una comida, me hablan bien de un restaurante.
La cuenta final subió hasta 54 € por persona. ¡Incluyan el IVA en la carta ya!
Obviamente esto es un gran restaurante, sin duda. Ni fue su mejor día ni fue el mío pidiendo, eso también está claro. Fallos inesperados y detalles que se deben pulir en un restaurante que da imagen de impecabilidad.
Ego restaurabo vos reza un panel en la terraza y sí, nos restauraron, pero hubiera esperado algo más.
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