Comer y beber en el Low Cost Festival 2012

Tenía ganas de escribir sobre lo mal que se come en los festivales de música. La víctima será el Low Cost Festival 2012, cuya crónica musical está en mi otro blog.
Opciones había, no diré que no, y a simple vista hasta parecían apetecibles. No es que yo espere a los hermanos Roca creando tras un mostrador festivalero, pero algo de comida digna se agradecería.
Bocatas de chorizo criollo o panceta, hamburguesas, pizzas, fajitas, kebabs y algún tipo más de comida rápida. Ése y no otro era mi panorama.
Intentas evitarlo, pero al final tienes que comer algo. Las fajitas de ternera contenían una carne fibrosa que los dientes humanos no podían cortar. Los bocatas (de pan malísimo) tampoco merecieron nada elogioso por mi parte.
La pizza, nada especial, fue lo más aceptable que comí.
Y luego está la bebida, mala y cara. Nada de low cost en el Low Cost.
La cerveza, Budweiser, parecía gaseosa, no lo entiendo.
Y los gin tonics pues más de lo mismo, dulzones, sin gracia y con más hielo que Groenlandia.
Eso sí, los camareros eran agradables y, como había muchos, no tenías que esperar.
Suspenso esperado en estos temas, ¿es imposible solucionar estas cosas?

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