Ir al contenido principal

De pintxos por la Parte Vieja, Donostia (Gipuzkoa)

Toca hoy otra ruta de pintxos por Donosti, por lo Viejo, veamos...
Muchísimo donde elegir, y habrá aquí un poco de todo. La primera parada fue en Bernardo Etxea, donde degusté un pintxo de barra, una tartaleta de txangurro, interesante.
Luego llegamos a La Mejillonera, que es bueno y barato (lo de bonito sería exagerar). Tanto los mejillones al limón como los de salsa marinera son una de esas delicias del día a día. ¿Cuántos kilos de mejillones debe vender esta gente? Lo recomiendo ampliamente.
En Borda Berri también hay que parar, está claro. El arroz bomba con txipirón-maiden es altamente placentero, pero la oreja de ministro con romesco es una pasada, toda una demostración de capacidad. Un gran sitio.
El clásico Txepetxa es irresistible, sus anchoas no tienen igual. Con foie o con crema de centollo (mi preferido), da igual, espectaculares. Muy buena relación calidad-precio además, pues cuestan 2 €.
Para el final dejo los dos mejores, vamos ahora al Zeruko.
Todo vale la pena, pero su Hoguera es de otro mundo, por vistosidad y por sabor, inolvidable. Se debe probar sí o sí.
Su anguila ahumada fue mi descubrimiento ese día, servida en una campana de humo y con una fuerza tremenda, tampoco hay que perdérsela.
Y bueno, A fuego negro, otro templo.
De aquí me gusta casi todo, ¿qué destacar?
La makcobe con txips tan buena como siempre, el bacalao de vicio y el kebab increíble. ¿Es que aquí no hacen nada mal?
Y el tigretón de mejillón demostrando una vez más talento y técnica.
Siguen siendo capaces de sorprender y de agradar. Habrá detractores y lo entiendo, pero otros defendemos sus ganas de innovar.
Fin de la ruta, inmensa alegría.
Para beber, depende de sitio y pintxo...
El precio también depende, algo más caros los dos últimos, pero lo habitual por estas tierras.
Y bueno, lo dicho, un sitio magnífico para pasear y comer. Cualquiera que sienta algo por la gastronomía debe visitar esta zona, dejarse llevar y sumergirse en este mundo irreal de arte culinario en miniatura.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Desayuno en Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, Canfranc (Huesca)

Un hotel fabuloso en un edificio idílico, eso es este establecimiento. Las habitaciones y la atención están a un nivel muy alto. El resultado es que se disfruta muy especialmente. Probé su buena coctelería , pero quería destacar aquí el desayuno. Un bufé dulce y salado apetecible y cuidado, acompañado además de preparaciones calientes hechas al momento. Entre las opciones, las obvias de cualquier hotel de categoría y algunas otras propias de la zona en la que se encuentra. Buenas impresiones. El precio de la habitación Deluxe Superior con desayuno incluido para dos anduvo por los 250 €. Un lujo que darse alguna vez...

Nova Devimar, L'Ampolla (Tarragona)

Escogí este restaurante , que en realidad es la sala de degustación de una depuradora de marisco , para una cena informal. La terraza, situada en el propio paseo marítimo de la ciudad, es agradable. La presencia de mosquitos es habitual así que te proveen de repelente. Manteles individuales, servilletas de papel y copas nefastas. Ningún lujo, pero sí distancia entre mesas. La carta, muy amplia y apetecible, ofrece principalmente marisco, pescado y arroces . Al mediodía hay menús degustación. En lo enológico, carta corta, alguna referencia interesante y precios comedidos. Escogí un Rimarts Reserva 24 (D.O. Cava), que me encantó. Cenamos (pido perdón por algunas de las fotos): - Ostra rizada del Delta (buen producto, intensas dentro de su potencial) -Carpaccio de gamba roja (para comerte decenas, muy correcto) - Chapadillo de anguila (acompañado de un ligero alioli, una absoluta maravilla, enormes sabor y textura) - Canyuts o navajas (este marisco es especialmente sa...

Regma, Santander

Un helado después de cenar en los sitios de costa es ya una tradición. Y en Santander la tradición del helado es Regma . El jaspeado de moka es el más famoso y está exquisito, también el jaspeado escocés, que además lleva whisky. Los conos se coronan con la bola más grande jamás vista y valen 2,20 €. Un regalo. Producto artesano y de calidad en una heladería diferente, con pocos sabores y que ni siquiera los muestra al cliente. Diferente pero mejor. Imprescindible visita.