Aquella experiencia en Wogaboo, Madrid


Parece que cierra el Wogaboo de la madrileña calle San Marcos, así que dejaré por aquí lo que escribí en 11870.com para que no se pierda.
Era diciembre de 2009 y buscaba una cena informal:
Mesas demasiado juntas, ausencia de manteles (servilletas de tela, eso sí) y copas mejorables. Nos asignaron mesa en el piso de arriba, creo que no es la mejor opción.
No disponen de menú, la carta es variadísima y se hace difícil la elección entre platos de diversas fusiones y comidas informales. En lo referente a vinos, la carta es tristísima, muy corta, sin añadas y, contrastando con la comida, excepcionalmente clásica. Precios comedidos. Elegí un Beronia Crianza 2006 (D.O.C. Rioja), trajeron una botella muy fría y otra algo caliente, me quedé con esta última. El vino cumplió sin alardes.
Comimos:
-Cesta imperial (selección de rollitos, samosas y empanadillas, buenas las samosas, el resto algo soso)
-La-mien de vieiras y langostinos (sabroso, agradable, buena pasta)
-Royal beef (lomo alto de buey, la carne era intensa, de buena calidad, las patatas congeladas)
-Tiramisú 2009 (servido en vaso, no estuvo mal)
El servicio, informal, nada especial. En cuanto a vino, ni idea.
En definitiva, compartiendo tres platos, postre, vino y cafés (regulares), unos 35 € por persona que creo excesivos.
La comida no es mala, incluso tiene momentos álgidos, pero también otros puntos inadmisibles. Creo que sus menús de mediodía pueden ser más interesantes que la carta. En fin, que en Madrid, por ese dinero, se come mejor en otros sitios.

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