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Bar à vins, Fábrica Moritz, Barcelona

Tenía yo ganas de visitar la Fábrica Moritz y, aunque su cerveza me gusta mucho, tenía más de probar su bar de vinos y viandas. Vinos por copas, incluyendo maravillas varias, chacinas, quesos, ahumados, petit fours salados, guisos con vino y cierta sensación de oasis son sus reclamos. Y sí, te lo encuentras...
Debo decir que se está especialmente a gusto, el local es mínimo pero agradable. Nouvel ha hecho un trabajo estupendo.
La idea era picar algo, luego había cena...
Nos sentamos en la mesa alta del espacio, no hay manteles, sí servilletas de hilo. La cubertería es de alto nivel y las copas Riedel impresionantes.
Los vinos por copas se eligen en una amplia carta y por centilitros. Me quedé con un Domaine de Montille Beaune “Les Grèves” Premier Cru 2006 (Beaune Premier Cru A.O.C.), majestuoso, un pinot noir que recordaré mucho tiempo, y Domaine Gerin Champin Le Seigneur 2009 (Côte-Rôtie A.O.C.), especiado, mineral, con mucho carácter, delicioso. Pedí las copas de 5 cl., creo que es una cantidad que permite saborear el vino y no arruinarte. No tuvimos la suerte de ser atendidos por Xavier Ayala, pero creo que acertamos.
Lo sólido también se escoge entre muchas opciones, optamos por:
-Tartelette de anguila, foie y crema catalana (un muy pequeño trozo de placer, absolutamente espectacular)
-Éclair de salmón, coco y mango (también muy acertado)
-Tostada de mantequilla de algas con tobiko (otro miniviaje al paraíso, demasiado mini, eso sí)
-Longaniza del Cal Rovira (producto de sobra conocido por los gourmets, excelente)
-La Botta del cura con trufa (saquen los bombos y los platillos, esto es un escándalo, inolvidable, ¡menudo producto!)
Y esto fue todo. Mucha amabilidad y un rato de felicidad.
La cuenta, unos 30 € (tres copas de 5 cl. y las raciones descritas). Entiendo el precio.
Nada más que añadir, un espacio rompedor, hecho con mucho gusto y mucho tino. Vayan y disfruten lo que su economía les permita.

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