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La Bombi, Santander


Este es uno de los restaurantes emblemáticos de Santander y tiene la excelente materia prima como gran reclamo. Me decanté por él para un buen festival marino.
Boni te recibe y te hace sentir como en casa.
Sala en el primer piso, noble y cómoda. Madera y piedra predominan.
Mesas bien vestidas y copas mejorables.
La carta es amplia y tiene todo lo que uno espera de estos sitios, calidad y clasicismo. Sobresalen pescados y mariscos del Cantábrico, aunque el apartado de carnes no es despreciable. En lo enológico carta variada e interesante, pese a sus lugares comunes y errores, a precios irregulares. Escogí, tras pedir un vino del que no disponían, un intrascendente Ribera del Asón 2015 (V.T. Costa de Cantabria) y un estupendo García Viadero Blanco de Albillo 2015 (D.O. Ribera del Duero).
Comimos:
-Tomate de Cantabria (pelado, buen aceite, no es para nada mi aperitivo ideal)
-Almejas a la sartén (una de las especialidades de la casa, para levantarse y aplaudir, impresionantes y excepcionalmente bien tratadas, plato inolvidable)
-Maganos de guadañeta a la plancha (si obvio el tomate y la reducción de balsámico me parece un plato fabuloso, enteros, sin limpiar y con un sabor y una textura excepcionales)
-Besugo al horno (inconmensurable pieza, óptimo punto y un aliño que realzaba el sabor del pescado, justo lo que esperaba)
-Tarta de mantequilla (muy rica, buen hojaldre)
Un buen café y un correcto orujo, invitación de la casa, cerraron la comida.
El personal se mostró muy amable y dispuesto y Boni dirige esa sala con tino. Falta alguien que se ocupe del vino.
Pagamos 68 € por persona. El IVA cobrado aparte es uno de esos que yo llamo "vicios de marisquería" y que hay que erradicar. La honestidad en cocina debe acompañarse de honestidad en las facturas.
Magnífica comida, excelso producto y buen trato al mismo. A eso venía y eso obtuve.
Esta casa parece un seguro a la hora de encontrar calidad y atención en la capital cántabra. Claro que hay puntos a modificar y claro que no hay ningún riesgo en cocina, pero eso ya lo sabía.
Las almejas, los maganos y el besugo pasan a mis mejores recuerdos culinarios. Y eso es mucho decir.


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