La Mundana de Sants, Barcelona

Con la idea de una cena informal me acerqué a esta vermutería gastronómica, veamos.
Local estrecho y algo incómodo pero decorado con mimo.
Había pedido barra pero me tuve que conformar con en el espacio de la repisa contra la misma. Las camareras reconocieron el error y tuvieron varias atenciones conmigo. Así sí.
Copas correctas.
La carta es amplia y variada y está dividida en picoteo y emplatado. Cocina de mercado muy apetecible. Pocos vinos por copas entre los que elegí un Valtea 2015 (D.O. Rías Baixas), nada especial, y un Sierra de Cantabria Crianza 2012 (D.O.Ca. Rioja), correcto.
Cené:
-Ostra ahumada al momento (exquisita)
-Patatas bravas (increíblemente rica, el plato emblema de la casa por méritos propios, con pimentón de Espelette)
-Milhojas de txangurro (platazo, con raíz de loto frita y vegetales, gran acierto)
-Buen de rabo de toro, higo, oliva, yogur e hinojo crudo (muy agradable, de los mejores que he comido últimamente, el hinojo crudo eleva el conjunto)
-Pincho moruno reposado con hummus y cúrcuma (muy buena carne por punto y sabor, algo tosco el hummus)
-Andalusian cheesecake (por ser receta granadina, anodina)
Acabé con un magnífico café y un orujo cortesía de la casa.
El personal se mostró muy atento.
Pagué con gusto 37 €.
Alain Guiard lo consigue. Si viviera cerca iría muchas veces. Cocina llena de criterio e imaginación que resulta divertida y placentera para el comensal. Nada más y nada menos.
Salí encantado.
¡Ah! Y bien de precio, claro...

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