El faro, Cádiz

Este restaurante es, probablemente, el más señorial de Cádiz. Tradición y buen trato, eso prometen. Allá vamos.
La sala es clásica y pretendidamente noble, no es mi estilo. Importante expositor con pescados.
Mesas bien vestidas. Copas mediocres.
La carta ofrece lo más típico de la gastronomía gaditana. Era lunes así que los pescados pequeños están descartados. En lo referente a vinos, demasiado lugar común y precios elevados. Escogí un Manuel Aragón Sauvignon blanc 2016 (V.T. Cádiz), que no estuvo a la altura.
Comimos:
-Papas aliñás (aperitivo, agradables)
-Ostión de salina de Cádiz al natural (muy sabroso)
-Tortillitas de camarones de salinas (espectaculares, crujientes y deliciosas, en un mundo perfecto comería casi todos los días)
-Daditos de cazón de Conil en adobo (gran nivel, fritura y sabor excelentes)
-Frituritas de queso en salsa PX (correctas, un queso más intenso las mejoraría)
-Pargo a la roteña (pescado impresionante, me hubiera gustado menos presencia de la salsa, buen guiso pese a todo)
-Tartita payoya (merengue seco, cremoso de payoyo y frutos rojos, como una pavlova modificada, muy rico)
Café sin interés.
El personal se mostró muy amable y capaz.
Pagamos 37 € por persona. Adecuado.
Se obtiene lo que se viene a buscar. Cádiz en la mesa, y eso es bastante, claro.
Mi impresión personal sería mejor si se refinara un poco todo, pero supongo que no es el sitio para ello.
Frituras de verdad, pescados de calidad, servicio y precios no prohibitivos. Me lo quedo.
Hay que ir más a Cádiz.

Comentarios