Kak Koy, Barcelona (II)

Vuelta a un sitio en el disfruté mucho hace un año.
Nada nuevo. Vamos a lo bueno...
La carta incluye algún plato nuevo, pero sin salir de la idea. Lo enológico sigue siendo exiguo, probé una copa de un blanco catalán solo cumplidor.
Comimos:
-Ostras Gillardeau a la brasa (inconmensurables)
-Tempura de calamar (muy buena fritura, algo menos de sabor)
-Tataki de caballa (platazo)
-Sashimi de calamar (sigue siendo una de las vedettes de la casa, imprescindible)
-Sashimi de atún (una maravilla)
-Navajas gallegas a la brasa (de nuevo una grandísima preparación)
-Chirashi sushi de anguila (todavía mejor que en mi anterior visita, espectáculo)
-Gallineta, berenjena, paté de hígado de rape con miso y kimuchi (cocina de temporada entendida según esta casa, un plato de altísimo nivel)
-Temaki de spicy-tuna (impecables técnica y producto, con el alga crujiente, una pasada)
-Mochi de nata y fresa (manjar)
No hay café.
El personal es ejemplar.
Pagamos unos 40 € por persona.
Sigue siendo tan bueno o más. Un establecimiento en el que disfrutar de la cocina y de la vida. Un sitio al que peregrinar...
Me encanta.

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