Macao, Lleida

Tenía ganas de probar este restaurante japonés de Lleida, he oído y leído opiniones diversas. Allá vamos.
Local algo recargado. No me gusta especialmente. Esos dorados...
Mesas desnudas y algo incómodas. Servilletas de hilo. Copas mejorables.
La carta ofrece las clásicas preparaciones japonesas y algún margen de creatividad. Hay menú del día entre semana. En cuanto a vinos, alguna cosa interesante y precios contenidos. Escogí un La vieille ferme Blanc 2016 ( Côtes du Luberon A.O.C.), fresco pero algo falto de intensidad.
Comimos:
-Gyozas de langostinos (masa algo tosca, poca contundencia, buen caldo)
-Usuzukuri de lubina (rico, gran aliño)
-Nigiri de steak tartar (con el arroz rebozado y frito, bueno)
-Tartar de bogavante (sobre aguacate en crema, quizá lo mejor de la comida, muy agradable combinación)
-Uramaki de cangrejo de concha blanda (le sobraban muchos actores secundarios, el protagonista lucía poco)
-Nigiri de vieira (correcto)
-Nigiri de atún y foie (fallan ambos productos, con un foie fresco de calidad soasado ganaría mucho)
-Chocolate-pasión (deslavazado, la ganache no estaba mal)
El café tampoco elevó la sensación final.
El personal se mostró amable.
Pagamos unos excesivos 42 € por persona.
Hubiera podido escribir estas líneas sin ir. Justo lo temido. No es ningún desastre pero no resiste comparaciones con japoneses de Madrid o Barcelona en los que se paga lo mismo. Puede servir para "quitarse el mono", eso sí.
Hay que mejorar materias primas y revisar conceptos. Ahí está el margen de mejora.
Pero quizá haya esperanza...



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