Tatau Bistró, Huesca (IV)

Vuelta al Tatau, ahora ya en su nuevo local.
Me gusta, empecemos por ahí. El espacio ofrece muchas opciones y eso es lo que merece esta cocina. La zona de barra es amplia y agradable y la sala cobra el protagonismo que debe. Los símbolos de la casa, calaveras, pin-up y demás, se refinan y siguen presentes. Bien.
Esta vez fuimos a la sala, en la que se admiten reservas y a la que se accede por unas escaleras. Se ofrece carta, la idea esta vez, y un gran menú degustación, cuyo precio depende de mercado. En cuanto a vinos, todavía en construcción, no muchas pero sí interesantes referencias. Tras pedir un vino del que no disponían probamos el fantástico Lajas Finca El peñiscal 2012 (D.O. Calatayud).
Cenamos:
-Croqueta de tres carnes (con mucha fibra y poca bechamel, sabrosa)
-Tartar de trucha de El Grado (siempre exquisito)
-Steak tartar (creo que mejorado con respecto a anteriores, muy rico)
-Chipirón relleno de manitas y chorizo (con los tentáculos fritos y en bocadillo, mucho mejor el cuerpo guisado, con sabores bien marcados)
-Mar y montaña de carrillera de jabalí (con sepietas, platazo con mayúsculas)
-Liebre a la royale (con guarnición de puré de patata con rovellones, impresionante resultado para esta preparación clásica ejecutada a la perfección, para levantarse y aplaudir)
-Torrija con pasión y vainilla (la de siempre y tan buena como siempre)
Acabamos con un muy buen café.
Servicio muy agradable.
Pagamos unos 45 € por persona.
Más y mejor. La cocina de Tonino Valiente tiene ahora un mejor marco y eso permite valentía y producto.
Continúa la progresión y no se ve el techo.
Grandes.


Comentarios