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Mawey Taco Bar, Madrid

No me prodigo por mexicanos lo que debería, lo admito. Me interesó el concepto de este bar de tacos y allí fui.
Local algo intrincado y con escasa decoración.
Mesas pequeñas. Servilletas de papel.
La carta ofrece tacos y otras preparaciones mexicanas con un toque creativo. Esta vez opté por acompañar la comida con cócteles, concretamente un Desierto de Oaxaca y un Margarita de tamarindo. Ambos muy agradables.
Accedieron, muy amablemente, a prepararme una unidad de cada comanda para probar más cosas. Agradezco mucho el gesto.
Cené:
-Quesadilla de huitlacoche con setas y crema de queso gamoneu (muy bien hecha, protagonismo del hongo y correcta crema)
-Taco del gobernador con queso oaxaca y polvo de kikos (exquisita combinación, muy sorprendente)
-Taco de carrillera con salsa ahumada picante y jardín (carne bien guisada y de nuevo mucho sabor)
-Taco de oreja y sepia con salsa de chile habanero (el mejor de todos los que probé, la melosidad de la oreja eleva el conjunto)
-Taco de cochinita pibil con x’nipec (con el de carrillera el más picante, lo cual es bueno, y bien intenso)
-Pastel de tres leches de chocolate (nada especial)
El personal se mostró muy amable y correcto.
Pagué 38 € pero se puede comer por bastante menos.
Pues sí, me gustó este proyecto. Vi criterio y capacidad, y eso es siempre suficiente. Respetan la tradición pero le dan esa vuelta que lo hace todo más apetecible. Disfruté.
Las tortillas están ricas y las salsas saben a lo auténtico.
Ese taco de oreja y sepia ha de marcar el camino a seguir. Esperaba más picante, pero depende de la preparación, supongo... ¡Valentía!
Un acierto.


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